¿Lo qué es crioglobulinemia? - Relación con la Hepatitis C
La crioglobulinemia es una proteína anormal que aparece en la sangre. Tiene una propiedad curiosa en el laboratorio: ella se deposita cuando el suero de la sangre es enfriado y vuelve a se disolver cuando el suero retorna a la temperatura normal. Se cree que el virus de la Hepatitis C infeccione los linfocitos (glóbulos blancos de la sangre) y que esto pueda causar a crioglobulinemia.
La enfermedad puede se presentar sola o acompañar otras, como el linfoma o el mieloma múltiple. Cuando la enfermedad se presenta sola puede causar una variación anormal en la densidad de la sangre, inflamando los vasos sanguíneos (vasculitis). Cuando la vasculitis es en las arterias, puede producir poca irrigación en algunos órganos del cuerpo, como la piel o los riñones, entre otros.
Cuando la crioglobulinemia es asociada a otra enfermedad, como en la mayoría de los casos de quien tenga Hepatitis C, forma que nos interesa directamente, se caracteriza por dolores en las juntas y articulaciones, muy confundida con los síntomas de la artritis y en muchos casos tratada erradamente cual si fuese una artritis. Pueden surgir, también, un aumento del tamaño del bazo, el aparecimiento de manchas en la piel debido a la vasculitis o problemas en los riñones. Esto puede producir dolores en el abdomen, problemas en el corazón o sangrado en los pulmones. También puede acontecer pérdida de apetito.
Sin embargo, vamos a parar de nos asustar, pues todavía no hay estudios suficientes para hacerse un pronóstico a largo plazo. La única estimativa de que se dispone es que 10% de aquéllos que tienen crioglobulinemia podrán sufrir problemas en los riñones que los llevará a someterse a la hemodiálisis.
El surgimiento de la crioglobulinemia, cuando asociada a otra enfermedad, en el caso la Hepatitis C, es tratado con medicamentos que reducen la inflamación y disminuyen la actuación del sistema inmunológico. Los medicamentos incluyen antiinflamatórios a base de ibuprofeno, preparados de cortisona y otros medicamentos, que deben ser criteriosamente evaluados por el médico que trata de su Hepatitis C, pues cualquier medicamento equivocado puede traer mayores problemas al hígado. En los casos más graves, es realizado un tratamiento, en que el suero de la sangre es sustituido por agua salada.
Estudios recientes demuestran que, con relación a la presencia de la crioglobulinemia, son logrados beneficios considerables en el tratamiento con el Interferón, también usado en la Hepatitis C. En un 94% de los pacientes tratados por la Hepatitis C que logran negativar el virus, se observa, al final del tratamiento, la desaparición o una substancial mejora de los síntomas de la crioglobulinemia.
Para reducir los síntomas, que aumentan en invierno, mantenga su cuerpo bien abrigado y calentado. La hidro-terapia o la natación en una piscina ayudan a disminuir considerablemente los incómodos causados por la enfermedad.
Carlos Varaldo
Grupo Optimismo