29/01/2007
Inimigos Silenciosos
O tratamento contado de um ângulo diferente!
Durante o Congresso Latinamericano de Hepatologia realizado no mês de dezembro em Buenos Aires foi apresentado um livro que conta a historia de uma paciente e sua luta durante o tratamento da hepatite C. A autora não conta diretamente em primeira pessoa, utilizando para tal dois personagens que desde o interior do corpo observam e comentam tudo aquilo que passa no entorno da paciente.
Estes personagens, chamados carinhosamente de "Riba" e "Interferon Peg" são a ribavirina e o interferon peguilado se unindo na batalha para conseguir acabar com o vírus da hepatite C. De dentro do corpo da paciente observam e comentam não somente as reações, sensações e sentimentos da paciente, como também a da família, amigos, medico e enfermeiras, realizando comentários sobre todos eles.
Alguns trechos do livro "Inimigos Silencioso" mostram a veia literária da autora:
Um dialogo entre Riba e Interferon Peg sobre os efeitos colaterais do tratamento:
Outra noite, a senhora, novamente com alta temperatura, "sentiu" entre sonhos a presença de uma cabra em uma parte vazia do armário do quarto. O animal emanava odores, ela começou a se ver livre dos lençóis e transpirar, aos poucos segundos apareceu uma segunda cabra um pouco menor e afastada. E até sem as conseguir enxergar, sabia que estavam ali.
O calor se fez insuportável, abandonou bruscamente a cama e se despiu. Em um segundo esteve seu marido a seu lado.
-O que passa?- perguntou angustiado.
-Não se preocupe, são as cabras - foi a insólita resposta, e uma vez mais pensamos: pobre marido!
Outro dialogo de Riba e Interferon Peg:
Em seu isolamento forçoso, entrou no espaço cibernético, ali aprendeu muitíssimo sobre Hepatite C, soube que existiam no mundo cerca de 200 milhões de doentes como ela, e que só uma minoria sabia!
Por que era isto? A detecção do vírus não era cara, por que não se realizam os testes em forma rotineira nas consultas de controle de saúde, ou em campanhas permanentes?
Soube da existência de grupos de auto-ajuda em sua própria cidade, no país, em todo mundo, formado por doentes ou por gente que se curou e que se dedicou a brindar apoio, criando ONGs, como a do Brasil, por exemplo. Contatou-se com eles, seu assombro não teve limites.
Ao conhecer a experiência de anos de pessoas cujos tratamentos não tinham dado resultado, aterrou-se. E se fracassava? Seu bom doutor o tinha esclarecido desde o começo, cinqüenta e cinqüenta lhe haveria dito, mas ela apostou no sucesso. Agora compreendia que se enganou um pouco. Decidiu enfrentar a realidade, embora doesse.
Deprimiu-se notavelmente, deram-lhe medicamentos, quase se desarma. -nunca mais!-, ouvimo-la gritar, e não quis saber nada de provar com outras marcas.
Seu médico lhe disse com afeto, olhando e apoiando uma mão no ombro de seu marido:
-Este aqui será seu antidepressivo-.
E assim foi. Entre ambos aprenderam a sorrir de alguns sintomas como a gagueira, as frases medianamente incoerentes, o esquecimento permanente do lugar onde guardava suas coisas, a mudança de nome de seus netos. Tinham senso de humor, isso era bom.
Outro dialogo de Riba e Interferon Peg:
O telefone tocou uma vez mais como quase todas as manhãs. Era uma amiga muito querida por nossa senhora, preocupando-se com sua saúde e tagarelando uma e mil coisas. Quase sempre falavam de nós e da Hepatite C. Sentimos que lhe perguntava: por que os outros médicos não lhe diagnosticaram a doença se a tinham atendido durante anos, tinham realizado exames e, além disso, sabiam perfeitamente que ela trabalhou 40 anos em saúde e que tinha recebido várias transfusões de sangue?
A resposta foi tão real como lastimosa.
-Não "observaram" a doença, simplesmente porque não a suspeitaram e em todas as vezes que solicitaram exames nunca procuraram este vírus, e assim permitiram que avançasse até chegar a adoecer o fígado, se até tinham análise que lhes estavam dando uma pista para um diagnóstico correto! Fizeram-me perder uma possibilidade única.
E isto acontece em muitos lugares, já que meus companheiros cibernéticos me relatam histórias parecidas-.
- Quantos médicos, devem entender que sua profissão a devem exercer bem, sem soberba, estudando o paciente, porque se pode errar, é lógico e humano, mas não com a mesma pessoa durante 5 anos!-.
O livro esta escrito em Espanhol e os textos acima foram selecionados e traduzidos por Carlos Varaldo. A autora de "
Inimigos Silenciosos" é Edith Lucia Micheloti, da cidade de Rosário, Argentina e seu e-mail é
ediluobs@hotmail.com
Carlos Varaldo
Grupo Otimismo
 |
GRUPO OPTIMISMO DE AYUDA AL PORTADOR DE HEPATITIS
ONG - Registro n°.: 176.655 - RCPJ-RJ - CNPJ: 06.294.240/0001-22 Rio de Janeiro - Brasil
Tel. (55.21) - 9973.6832
e-mail: hepato@hepato.com Internet: www.hepato.com |
29/01/2007
Enemigos Silenciosos
¡El tratamiento contado de un ángulo diferente!
Durante el Congreso Latinoamericano de Hepatología realizado en el mes de diciembre en Buenos Aires fue presentado un libro que cuenta a historia de una paciente y su lucha durante el tratamiento de la hepatitis C. La autora no cuenta directamente en primera persona, utilizando para tal dos personajes que desde el interior del cuerpo observan y comentan todo aquello que pasa en el entorno de la paciente.
Estos personajes, llamados cariñosamente de "Riba" e "Interferón Peg" son la ribavirina y el interferón pegilado se uniendo en la batalla para lograr acabar con el virus de la hepatitis C. De dentro del cuerpo de la paciente observan y comentan no solamente las reacciones, sensaciones y sentimientos de la paciente, como también la de la familia, amigos, medico y enfermeras, realizando comentarios sobre todos ellos.
Algunos trechos del libro "Enemigos Silencioso" muestran la vena literaria de la autora:
Un dialogo entre Riba e Interferón Peg sobre los efectos secundarios del tratamiento:
Otra noche, la señora, nuevamente con alta temperatura, entre sueños "sintió" la presencia de una cabra en un hueco de su placard. El animal emanaba calor sofocante, ella empezó a destaparse y transpirar, a los pocos segundos apareció una segunda cabra un poco más pequeña y alejada. Y aun sin verlas, sabía que estaban allí.
El calor se hizo insoportable, abandonó bruscamente la cama y se desnudó. En un segundo estuvo su esposo a su lado.
-¿Qué te pasa?- preguntó angustiado.
-No te aflijas, son las cabras- fue la insólita respuesta, y una vez más pensamos: ¡pobre tipo!
Otro dialogo entre Riba e Interferón Peg:
En su encierro forzoso, se introdujo en el espacio cibernético, allí aprendió muchísimo sobre Hepatitis C, supo que existían en el mundo cerca de 200 millones de enfermos como ella, y que ¡sólo una minoría lo sabía!
¿Por qué era esto? La detección del virus no era tan costosa, ¿por qué no se hacía en forma rutinaria en los chequeos de control, o en campañas permanentes?
Se enteró de la existencia de grupos de auto-ayuda en su propia ciudad, en el país, en todo el mundo, formado por enfermos o por gente que se había curado y que se volcó a brindar apoyo, creando ONG, como la de Brasil por ejemplo. Se conectó con ellos, su asombro no tuvo límites. Al conocer la experiencia de años de personas cuyos tratamientos no habían dado resultado, se aterró. ¿Y si fracasaba? Su buen doctor se lo había aclarado desde el principio, cincuenta y cincuenta le habría dicho, pero ella apostó al sí. Ahora comprendía que se había auto-engañado un poco. Decidió manejarse con la realidad, aunque doliera.
Se deprimió notablemente, le dieron pastillas, casi se desarma. -¡nunca más!-, la oímos gritar, y no quiso saber nada de probar con otras marcas.
Su médico le dijo con afecto poniendo una mano en el hombro de su marido:
-Este será su antidepresivo-.
Y así fue. Entre ambos aprendieron a sonreírse de algunos síntomas como el tartamudeo, las frases medianamente incoherentes, el olvido permanente del lugar donde guardaba sus cosas, el cambio de nombre de sus nietos. Tenían sentido del humor, eso era bueno.
Otro dialogo entre Riba e Interferón Peg:
El teléfono sonó una vez mas como casi todas las mañanas. Era una amiga muy querida por nuestra señora, preocupándose por su salud y parloteando una y mil cosas. Casi siempre hablaban de nosotros y de la Hepatitis C. Sentimos que le preguntaba: ¿porqué los otros médicos no le diagnosticaron la enfermedad si la habían atendido durante años, le habían hecho estudios y además sabían perfectamente que ella trabajó 40 años en salud y que había recibido varias transfusiones de sangre?
La respuesta fue tan real como lastimosa.
-No "vieron" la enfermedad, simplemente porque no la sospecharon y en todas las investigaciones que me hicieron nunca buscaron este virus, y así permitieron que avanzara hasta llegar a enfermar el hígado, ¡si hasta tenían análisis que les estaban dando pista para un diagnóstico correcto! Me hicieron perder una posibilidad hermosa...
Y esto sucede en muchos lugares, ya que mis compañeros cibernéticos me relatan historias parecidas-.
- Cuántos médicos, agregó, deben entender que su profesión la deben ejercer bien, sin soberbia, estudiando el paciente, porque se puede errar, es lógico y humano, ¡pero no con la misma persona durante 5 años!-.
La autora de "Enemigos Silenciosos" es Edith Lucia Micheloti, de la ciudad de Rosario, Argentina y su e-mail es
ediluobs@hotmail.com
Carlos Varaldo
Grupo Optimismo