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GRUPO OTIMISMO DE APOIO AO PORTADOR DE HEPATITE
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10/04/2006


40 anos de hepatite B


Prof. Rui Tato Marinho, Hepatologista

05 de abril de 2005


A hepatite B é um dos graves problemas de saúde pública a nível mundial. Existem 350 milhões de infectados de forma crônica (portador crônico). Calcula-se que em Portugal possam existir cerca de 100.000 infectados. O portador crônico, além de poder vir a desenvolver as várias complicações da doença, serve como reservatório ambulant do vírus, dado a probabilidade de infectar outros indivíduos.

A hepatite B é provocada por um vírus oncogênico, visto ser um dos agentes que pode originar o câncer no fígado, de elevada malignidade. A hepatite B pode ocorrer de forma aguda, quando do primeiro contacto com o vírus, bem como de forma crónica em que este persiste no organismo, na grande maioria dos casos para sempre.

Em cerca de 5% das hepatites agudas B o indivíduo infectado torna-se "portador crónico". Alguns destes desenvolvem fenómenos inflamatórios crónicos no fígado que evoluem para hepatite crónica e cirrose hepática. Na cirrose, com o passar do tempo, o fígado pode deixar de cumprir as suas funções e surgir icterícia (olhos amarelos), ascite ("barriga de água"), hemorragia digestiva ("vómitos com sangue"). Outra das consequências é o cancro do fígado que surge anualmente em 4 a 5% dos doentes com cirrose.

A transmissão do vírus da hepatite B ocorre principalmente por duas vias: sangue e sexual. Em países de risco mais elevado (Ásia) a principal via é a contaminação no momento do parto quando a mãe está infectada e a nível familiar. No mundo ocidental é a via sexual.

A caracterização do vírus e a descoberta da vacina e do tratamento da hepatite B constituem um dos exemplos da evolução da ciência moderna. Com efeito, esta história de sucesso para a Medicina e para a humanidade começou há 40 anos, com a identificação de um elemento do vírus (antigénio Austrália), em 1965. O actor principal desta descoberta foi o médico norte-americano Baruch Blumberg, que viria a merecer o Nobel da Medicina, em 1976.

Em 1980 inicia-se a utilização da vacina da hepatite B. É a primeira vacina anticancro e duplamente antivírica, já que evita ainda a hepatite delta. A vacinação de todos os recém-nascidos e dos adolescentes em mais de 100 países, permitiu a redução drástica da hepatite aguda B, do número de portadores crónicos e do cancro do fígado associado á hepatite B.

Para aqueles em que não foi possível a utilização da vacina em tempo útil e que surgem com as consequências da hepatite B existe esperança no tratamento antivírico. Desde 1985 que existem fármacos que interferem com a actividade do vírus: um de forma injectável, o interferão peguilado, com uma administração semanal e outros por via oral, a lamivudina e o adefovir. Ainda que a hepatite B se complique de cirrose ou cancro a esperança deve manter-se dado a possibilidade de recorrer ao transplante hepático, disponível em Portugal desde há quase 15 anos, com resultados muito satisfatórios para a grande maioria dos doentes.

Apesar destes 40 anos de avanços médicos, a hepatite B ainda é fonte potencial de muito sofrimento, devendo a informação da população e a promoção da vacinação em todos os recém-nascidos e adolescentes, um dos objectivos principais da sua prevenção.

Em Portugal, a vacinação é obrigatória e gratuita, está incluída no Programa Nacional de Vacinação para todos os recém-nascidos e adolescentes dos 10 aos 13 anos. É necessário promover a vacinação dos adolescentes e adultos jovens que não foram incluídos no programa. Além da importância da via sexual, é de considerar em termos epidemiológicos a população imigrante, oriunda de África, Leste europeu e Ásia, que tem prevalências do portador crónico superiores á portuguesa.

Portugal está ao nível do que de melhor se faz no mundo em termos de vacinação, tratamento medicamentoso e transplante hepático, mas a hepatite B está longe de estar adormecida e resolvida.

Prof. Rui Tato Marinho
Hepatologista no Hospital de Santa Maria
Secretário-geral da Sociedade Portuguesa de Gastroenterologia




GRUPO OPTIMISMO DE AYUDA AL PORTADOR DE HEPATITIS
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10/04/2006


40 años de hepatitis B


Prof. Rui Tato Marino, Hepatólogo

05 de abril de 2005


La hepatitis B es un de los graves problemas de salud pública a nivel mundial. Existen 350 millones de infectados de forma crónica (portador crónico). Se calcula que en Portugal puedan existir cerca de 100.000 infectados. El portador crónico, allende poder venir a desarrollar las varias complicaciones de la enfermedad, sirve como una reserva ambulante del virus, con la probabilidad de infectar otros individuos.

La hepatitis B es provocada por un virus oncogénico, visto ser uno de los agentes que puede originar el cáncer en el hígado, de elevada malignidad. La hepatitis B puede ocurrir de forma aguda, cuando del primero contacto con el virus, bien como de forma crónica en el que éste persiste en el organismo, en la gran mayoría de los casos para siempre.

En cerca del 5% de las hepatitis B agudas el individuo infectado se vuelve "portador crónico". Algunos de éstos desarrollan fenómenos inflamatorios crónicos en el hígado que evolucionan para hepatitis crónica y cirrosis hepático. En el cirrosis, a lo largo del tiempo, el hígado puede dejar de cumplir sus funciones y surgir ictericia (ojos amarillos), ascitis ("barriga de agua"), hemorragia digestiva ("vómitos con sangre"). Otra de las consecuencias es el cáncer de hígado que surge anualmente en 4 a 5% de los enfermos con cirrosis.

La transmisión del virus de la hepatitis B ocurre principalmente por dos vías: sangre y sexual. En países de riesgo más elevado (Asia) la principal vía es la contaminación en el momento del parto cuando la madre está infectada y también a nivel familiar. En el mundo occidental es a vía sexual.

La caracterización del virus y el hallazgo de la vacuna y del tratamiento de la hepatitis B constituyen uno de los ejemplos de la evolución de la ciencia moderna. Con efecto, esta historia de suceso para la Medicina y para la humanidad comenzó hace 40 años, con la identificación de un elemento del virus (antígeno Australia), en 1965. El actor principal de esta descubierta fue el médico norteamericano Baruch Blumberg, que vendría a merecer Nóbel de la Medicina, en 1976.

En 1980 se inicia la utilización de la vacuna de la hepatitis B. Es la primera vacuna anticáncer y doblemente antiviral, ya que evita también la hepatitis delta. La vacunación de todos los recién nacidos y de los adolescentes en más de 100 países, permitió la reducción drástica de la hepatitis B aguda, del número de portadores crónicos y del cáncer de hígado asociado a la hepatitis B.

Para aquéllos en que no fue posible la utilización de la vacuna en tiempo útil y que surgen con las consecuencias de la hepatitis B existe esperanza en el tratamiento antiviral. Desde 1985 que existen fármacos que interfieren con la actividad del virus: uno de forma inyectable, el interferón pegilado, con una administración semanal y otros por vía oral, la lamivudina y el adefovir. Todavía que la hepatitis B se complique de cirrosis o cáncer la esperanza debe mantenerse dada la posibilidad de recurrir al trasplante hepático, disponible en Portugal desde hace casi 15 años, con resultados muy satisfactorios para la grande mayoría de los enfermos.

A pesar de éstos 40 años de avances médicos, la hepatitis B aún es fuente potencial de mucho sufrimiento, debiendo la información de la población y la promoción de la vacunación en todos los recién nacidos y adolescentes, ser uno de los objetivos principales de su prevención.

En Portugal, la vacunación es obligatoria y gratuita, está incluida en el Programa Nacional de Vacunación para todos los recién nacidos y adolescentes de los 10 a los 13 años. Es necesario promover la vacunación de los adolescentes y adultos jóvenes que no fueron incluidos en el programa. Además de la importancia de la vía sexual, es de considerar en estadísticas epidemiológicas la población inmigrante, oriunda de África, el Esta Europeo y Asia, que tienen índices de portadores crónicos superiores a la portuguesa.

Portugal está al nivel de lo que de mejor se hace en el mundo en vacunación, tratamiento medicamentoso y trasplante hepático, pero la hepatitis B está lejos de estar adormecida y resuelta.

Prof. Rui Tato Marino
Hepatólogo en el Hospital de Santa Maria
Secretario-general de la Sociedad Portuguesa de Gastroenterología

Traducción:
Carlos Varaldo
Grupo Optimismo







Last updated 7.4.2006