Estos artículos hacen parte de los libros “Conviviendo con la Hepatitis C” y “La Cura de la Hepatitis C” – Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa del autor, Carlos Varaldo
|
|||||
|
Índice, apriete en el tema seleccionado: Hepatitis; es un término general empleado para describir la inflamación del hígado, o inflamación hepática. El hígado es un órgano importante del cuerpo, localizado en la ingle, que procesa muchas sustancias, incluyendo hormonas, fármacos, y venenos. La hepatitis es ocasionada por una variedad de factores, incluyendo la infección viral y la ingestión de toxinas. La hepatitis es frecuentemente clasificada en aguda o crónica. La hepatitis aguda es la primera fase de la enfermedad; todo tipo de hepatitis viral pasa por la etapa aguda. La hepatitis crónica es de larga duración (por 6 meses o más) y puede ocasionar daños hepáticos permanentes. La hepatitis B, C, y D pueden volverse crónicas. Hepatitis A La hepatitis A, también conocida como hepatitis infecciosa, es el tipo de hepatitis viral más común. Es ocasionada por el virus de la hepatitis A (HVA), el cual se transmite principalmente a través del contacto oral-fecal. El HVA se transmite fácilmente, por ejemplo al ingerir alimentos contaminados (particularmente mariscos) o agua contaminada; al cambiarle los pañales a un bebé, a través del sexo oral-anal o tomando baño en aguas contaminadas. El virus también puede ser transmitido en el hogar (por ejemplo, al compartir utensilios con alguien infectado). La hepatitis A tiene un periodo corto de incubación (tiempo entre la infección inicial y el desarrollo de síntomas) de aproximadamente 10 a 50 días. Los síntomas iniciales pueden incluir fiebre, dolor abdominal, náusea y fatiga. La enfermedad puede ser leve o debilitante. En los primeros 7 a 10 días, las personas con el HVA descargan el virus y pueden infectar a otros. Algunas personas con hepatitis A, especialmente niños jóvenes, no experimentan síntomas pero aun así pueden transmitir el virus. La hepatitis A suele resolverse sin tratamiento, aunque la recuperación completa puede tardar de 6 a 12 meses. Las recurrencias afectan al 15 - 20% de los casos, pero no existe un estado crónico. La enfermedad raramente resulta mortal. Hepatitis B La hepatitis B, conocida anteriormente como hepatitis serológica, es ocasionada por el virus de la hepatitis B (HBV). El HBV es transmitido a través del contacto con la sangre y otros fluidos corporales infectados, incluyendo semen, fluido vaginal, leche del seno, saliva y orina. Las personas pueden ponerse en contacto con el virus a través de pinchazos accidentales con jeringas contaminadas, compartiendo jeringas para inyectarse drogas o canutos para aspirar cocaína, del tatuaje sin esterilización y los instrumentos de perforación corporal, compartiendo navajas de afeitar o cepillos de dientes, y con el sexo sin protección. Antes de 1972, algunas personas fueron infectadas a través de infusiones de sangre, pero desde entonces se emplea una prueba que detecta la sangre contaminada. Las madres pueden transmitir el HBV a sus bebés durante la etapa avanzada del embarazo o durante el parto. El HBV se transmite más fácilmente que el virus de la AIDS, y el virus es más difícil de matar. El HBV puede sobrevivir en sangre seca por 7 a 10 días y sobre superficies por hasta 30 días. Se han documentado algunos casos de transmisión en el hogar. Muchas personas con el HBV no tienen factores físicos identificables de riesgo. El periodo de incubación de la hepatitis B es de 40 a 180 días; las personas con el HBV pueden descargar el virus y permanecer infecciosas por 50 a 60 días. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolores de estómago, náusea, vómito, pérdida de apetito, y dolores musculares. Aproximadamente un tercio de las personas con la hepatitis B no experimentan síntomas. Un 5 a 10% de las personas infectadas por el HBV de adultos desarrollan la hepatitis crónica. El 90% de los bebés infectados por el HBV se convierten en portadores crónicos. Los portadores crónicos del virus desarrollan síntomas en algunos casos, pero siempre pueden transmitir el virus a otros. Las personas con hepatitis crónica pueden sufrir daños hepáticos a largo plazo y corren un riesgo elevado de desarrollar cáncer del hígado. Aquellos que se recuperan por completo de la hepatitis B están protegidos de la infección subsecuente por el HBV. Otros tipos de hepatitis virales La hepatitis D, conocida anteriormente como hepatitis delta, es ocasionado por el virus de la hepatitis D (HDV). Puesto que el HDV necesita el apoyo del HBV para penetrar en las células huéspedes y reproducirse, la hepatitis D solo se desarrolla en personas que también tienen la hepatitis B. Las personas infectadas por ambos virus tienden a padecer la hepatitis aguda más severa y son más propensos a desarrollar la hepatitis crónica que aquellas infectadas solamente por HBV. El HDV se transmite principalmente por la sangre, y en los EE.UU., se documenta con más frecuencia entre los toxicómanos y personas que han recibido transfusiones de sangre. La transmisión sexual también puede ocurrir. El HDV es común en el área del Mediterráneo y en partes del norte de Africa y Sudamérica. La hepatitis E, también conocida como la hepatitis entérica o epidémica, es más común en países en vías de desarrollo, particularmente en partes de Africa y el sudeste de Asia, donde el 30% de la población está infectada. Como el HAV, el HEV se transmite principalmente vía oral-fecal, y la enfermedad es más común en áreas donde se carece de higiene adecuada. El HEV ocasiona una forma de hepatitis aguda parecida a la hepatitis A. La enfermedad por el HEV es por lo general leve, excepto en mujeres embarazadas, las cuales pueden desarrollar casos severos del mal. No se ha identificado un estado crónico de la enfermedad o estado de portador del virus. El virus de la hepatitis F (VHF) ha sido identificado provisionalmente en personas con la hepatitis no ocasionada por los virus A E. La validación de este informe ha resultado problemática y actualmente se sabe poco sobre el VHF. El virus de la hepatitis G (VHG; también conocido como VHGB; C) está relacionado con el HCV. El VHG es transmitido por la sangre, y es más común entre toxicómanos y receptores de transfusiones; ha sido detectado en el 1- 5% de los donantes de sangre en los EE.UU. El VHG también puede ser transmitido de madre a hijo, y por vía sexual. Aproximadamente del 10 al 20% de las personas con el HCV resultan reinfectadas por el VHG. Se cree que el VHG no ocasiona enfermedad hepática. Además de los virus de la hepatitis, los herpetovirus del Epstein-Barr (VEB) y del citomegalovirus (CMV) pueden ocasionar hepatitis aguda en los adultos, aunque la incidencia es poco frecuente. Estos virus pueden producir daños severos al hígado, especialmente en personas inmunocomprometidas. Las hepatitis tóxicas y hepatitis ocasionadas por fármacos Puesto que el hígado procesa las sustancias tóxicas, es posible debilitarlo si el nivel de toxinas en el cuerpo es demasiado elevado. Muchos fármacos incluyendo algunos de los medicamentos anti-AIDS, anti-tuberculosis, los fármacos sulfa y el analgésico acetominofeno (Tylenol) pueden dañar el hígado. Ciertas hierbas, hongos venenosos y toxinas industriales también pueden ocasionar la hepatitis tóxica. Diferentes fármacos y toxinas causan diferentes tipos de daño hepático; el daño puede ocurrir inmediatamente o incluso 6 meses después de la exposición inicial al compuesto responsable. El uso frecuente del alcohol a corto plazo puede causar hepatitis y el uso a largo plazo puede causar cirrosis. La hepatitis que se desarrolla un poco después de tomar un nuevo medicamento es una advertencia de que el fármaco está ocasionado efectos adversos. En algunos casos, la suspensión del medicamento o sustancia tóxica favorece la recuperación del hígado. En otros casos, el daño hepático puede ser permanente. Otros diferentes tipos de hepatitis ? Otros tipos diferentes de hepatitis VÍRALES son: Otros virus, como la fiebre amarilla, el virus de Epstein-Barre, Cytomegalovirus, así como los parásitos y bacterias, pueden causar las hepatitis como un efecto secundario. Otros tipos de hepatitis no-virales son: Autoimmune, la enfermedad de Wilson, hemachromatosis, drogas o químicas y las hepatitis alcohólicas. Lo que se sabe sobre la epidemiología de las Hepatitis Viroticas? Las Hepatitis Viroticas presentan distribución universal, entretanto, la prevalencia de estos agentes infecciosos puede variar de acuerdo con las características geográficas, sócio-econômicas y culturales de cada región. Hepatitis A: Generalmente ocurre en países menos desarrollados, debido a la precariedad del saneamiento básico. Incide principalmente en crianzas y adolescentes, siendo generalmente poco sintomática en esta faja etária. Por otro lado, en el adulto estimase que ocurran cerca de 30 muertes para cada 1.000 pacientes. En Brasil, estimase que mas de 90% de la población con mas de 30 años tenga desarrollado inmunidad natural para este agente. Hepatitis B: Estimase que existan en el mundo, cerca de 350 millones de personas crónicamente infectadas por el virus. La OMS clasifica las regiones en: 1) alta endemicidad ( 8% de la población infectada) comprendiendo Asia, Alasca e Amazónia; 2) media endemicidad (2 a 7% de la población infectada) comprendiendo América Central, Sur del África, India, Rusia, partes de Europa Oriental y el nordeste brasileño; 3) baja endemicidad ( 2% de la población infectada) comprendiendo sur e sudeste del Brasil, Europa Occidental, los Estados Unidos y Canadá. En el mundo, ocurren mas de 250.000 óbitos por año, relacionados a las complicaciones de la Hepatitis B. Es interesante resaltar que existe relación inversa entre el grado de endemicidad de una región y la faja de edad en que el paciente adquiere la infección. Así, en regiones de alta endemicidad, los lactantes y las crianzas en la primera infancia son los que presentan mayor risco de contraer la infección por el virus de la Hepatitis B. Ya en las regiones de media y baja endemicidad, la adquisición de la infección incide preferencialmente en los grupos de riesgo anteriormente descritos. Hepatitis C: Las tasas de infección varían de menos de 1% a mas de 10%, dependiendo de la región estudiada. En Brasil, en donadores de sangre, se encuentran 1,7% en Río Grande do Sul, 1,3% en São Paulo y 3,1% en Río de Janeiro. Algunas regiones del estado de Paraná y del Acre presentaran porcentuales de 6,1 a 9,6%, respectivamente, consideradas bien superiores a la media nacional. De un modo general, Europa y América del Norte presentan índices inferiores a 1%, entretanto que África y ciertas regiones de Oriente Medio presentan índices superiores a 5%. Las demás regiones presentan tasas intermediarias. Estimase que existan mas de 300 millones de portadores crónicos en el mundo, con cerca de 175.000 nuevos casos por año en los Estados Unidos y 350.000 nuevos casos por año en Japón. El virus C también es considerado como factor de riesgo para cáncer de hígado. Hepatitis D (Delta): Ocurre apenas en asociación con la Hepatitis B, teniendo por lo tanto, a misma distribución geográfica. Nos locales de menor endemicidade, o virus D queda restricto a grupos de risco, tales como usuarios de drogas inyectables, hemofílicos, homosexuales, etc. No Brasil, no hay registros de casos de Hepatitis D no provenientes da Amazónia. Hepatitis E: Costumbra ocurrir en la forma de epidemias en áreas extremamente pobres, sin as mínimas condiciones sanitarias. Desde os anos 50, fueron registradas epidemias en varios locales, incluyendo a India, Paquistán, Burma, Indonesia, China, México e regiones da África. No Brasil, fueron detectados algunos casos en Bahía e, recientemente, en São Paulo. No crónifica, apresentando mortalidad de 0,5% a 3% en embarazadas con índices de 20%. Hepatitis G: Recientemente descubierta, estudios preliminares demostraron tasas de prevalencia en donadores de sangre aproximadamente 1,6% dos individuos testados. (Fuente: ROCHE - Brasil) Last updated 30.10.2005 Contactos: hepato@hepato.com | |||||