Por Alan Franciscus, Editor-in-Chief - Tradução Carlos Varaldo
É um fato conhecido que o estresse pode exercer um impacto negativo sobre a mente e o corpo. As pessoas com hepatite C freqüentemente comentam que depois de um período de estresse sofrem uma "recaída" e aumentam seus sintomas, especialmente o cansaço. Curiosamente, existe uma quantidade enorme de informação sobre o efeito do estresse nas enfermidades hepáticas. Este texto se centrará nos dados de um recente artigo titulado "Does Stress Exacerbate Liver Disease?" ("Piora o estresse a doença hepática?", escrito por Y. Chida e colaboradores, e informa sobre o impacto do estresse sobre as doenças hepáticas, colocando algumas questões muito interessantes. Nele se discutem as razões hipotéticas ou previamente conhecidas que explicam o efeito do estresse sobre as doenças hepáticas, tais como:
- O 'medo' e a 'ansiedade' induzidos por sugestão hipnótica reduzem significativamente a circulação sangüínea no fígado (Hirose et al.)
- Em pessoas com hepatite B crônica, estabeleceuose uma destacada correlação positiva entre o grau de depressão e a concentração de transaminase ALT/TGP (Fukudo et al.)
- Em pessoas com hepatite C crônica, as escalas de personalidade tipo I (GrossarthoMaticek) foram associadas a uma maior gravidade da doença hepática, inclusive depois de ajustar os fatores de idade, sexo, nível de estudos, uso de cigarro, consumo de álcool e duração da doença (Nagano et al.)
- Os pacientes com rasgos de personalidade 'submissos', 'relativamente controlados' e 'com uma atitude indiferente' antes do transplante de fígado são mais propensos a sofrer uma rejeição aguda do órgão transplantado (Hildebrandt et al.)
Os estudos com modelos animais sadios (roedores) acharam que o estresse desencadeado por provas de restrição física e descargas elétricas nos pés elevam ligeiramente a concentração do ALT/TGP (Fernandez et al, Chida et al.) os autores continuaram com a descrição dos possíveis vínculos entre o estresse e os transtornos hepáticos que podem influir nas lesões do fígado:
- A liberação de glucocorticóides (cortisol em seres humanos, corticosterona em roedores) controla a hemostasia (estado regulado ou saudável) de todos os órgãos. Nos ratos préotratados com corticosterona, achouose "uma notável piora das lesões hepáticas".
- Durante os períodos de estresse, os linfócitos citolíticos se estendem pelo fígado e em alguns casos contribuem à destruição de hepatócitos e a progressão acelerada da doença.
- Na parte do cérebro que controla o fígado, observouose que o estresse reduz a circulação do sangue e pode provocar ou desencadear danos hepáticos.
- O estresse pode exercer um efeito duplo (de aumento ou redução) sobre o processo inflamatório que se produz no fígado.
- Quando se estimula um determinado nervo (vago) que vai do cérebro ao fígado mediante terapia antiestresse (hipnose, meditação, acupuntura) atenua-se ou reduz o efeito negativo do estresse sobre o fígado.
Os autores concluíram que embora não se compreendem por completo todas as interações entre o estresse e o fígado, parece que o estresse ocasiona um impacto negativo sobre a progressão das doenças hepáticas. Além disso, assinalaram que é necessário identificar o vínculo entre os transtornos hepáticos e o estresse para que "os médicos e outros profissionais da saúde possam tratar a hepatopatía ajudando aos pacientes a aprender técnicas de relaxação e estratégias para suportar melhor seu problema".
É importante que as pessoas que vivem com a hepatite C saibam tudo isto para manter a mente, o corpo e o fígado sadio. É interessante assinalar que a emoção vinculada ao fígado segundo a medicina tradicional Chinesa é a raiva. o estresse, a depressão e a irritação podem ir juntas, de mão dadas. Existem muitas estratégias para melhorar o estresse, como a meditação, o ioga, a oração e a acupuntura, entre outras. os grupos de apoio para portadores com hepatite C também podem ser úteis porque permitem falar dos complexos aspectos da doença. o fundamental é que aprender a controlar o estresse deve ser uma prioridade para todas as pessoas que vivem com a hepatite C.
Fonte:
"Does Stress Exacerbate Liver Disease?," Yoichi Chida, Nobuyuki Sudo y Chiharu Kubo. Journal of Gastroenterology and Hepatology 21 (2006) 202- 208
El estrés y el hígado
Por Alan Franciscus, Editor-in-Chief
Es un hecho establecido que el estrés puede ejercer un impacto negativo sobre la mente y el cuerpo. Las personas con hepatitis C a menudo comentan que tras un período de estrés sufren una "recaída" y se agudizan sus síntomas, especialmente el cansancio. Curiosamente, existe una cantidad ingente de información sobre el efecto del estrés en las enfermedades hepáticas. Este artículo se centrará en los datos de un reciente artículo titulado "Does Stress Exacerbate Liver Disease?" ("¿Empeora el estrés la enfermedad hepática?", redactado por Y. Chida y colaboradores, y arroja luz sobre el impacto del estrés sobre las enfermedades hepáticas, planteando algunas cuestiones muy interesantes. En el citado artículo se discuten las razones hipotéticas o previamente conocidas que explican el efecto del estrés sobre las enfermedades hepáticas, tales como:
- El 'miedo' y la 'ansiedad' inducidos por sugestión hipnótica reducen significativamente la circulación sanguínea en el hígado (Hirose et al.)
- En personas con hepatitis B crónica, se ha establecido una destacada correlación positiva entre el grado de depresión y la concentración de alaninaoaminotransferasa o ALT/TGP (Fukudo et al.)
- En personas con hepatitis C crónica, las escalas de personalidad tipo I (GrossarthoMaticek) se han asociado a una mayor gravedad de la enfermedad hepática, incluso después de ajustar los factores de edad, sexo, nivel de estudios, tabaquismo, consumo de alcohol y duración de la enfermedad (Nagano et al.)
- Los pacientes con rasgos de personalidad 'sumisos', 'relativamente controlados' y 'con una actitud indiferente' antes del trasplante de hígado son más propensos a sufrir un rechazo agudo del órgano trasplantado (Hildebrandt et al.)
Los estudios con modelos animales sanos (roedores) han hallado que el estrés desencadenado por pruebas de restricción física y descargas eléctricas en los pies elevan ligeramente la concentración de ALT/TGP (Fernandez et al, Chida et al.) Los autores continuaron con la descripción de los posibles vínculos entre el estrés y los trastornos hepáticos que pueden influir en las lesiones del hígado:
- La liberación de glucocorticoides (cortisol en seres humanos, corticosterona en roedores) controla la hemostasia (estado regulado o saludable) de todos los órganos. En los ratones pretratados con corticosterona, se ha hallado "un notable empeoramiento de las lesiones hepáticas".
- Durante los períodos de estrés, los linfocitos citolíticos se extienden por el hígado y en algunos casos contribuyen a la destrucción de hepatocitos y a la agudización de la enfermedad.
- En la parte del cerebro que controla el hígado, se ha observado que el estrés reduce la circulación de la sangre y puede provocar o desencadenar daños hepáticos.
- El estrés puede ejercer un efecto doble (de potenciación o reducción) sobre el proceso inflamatorio que se produce en el hígado.
- Cuando se estimula un determinado nervio (vago) que va del cerebro al hígado mediante terapia antiestrés (hipnosis, meditación, acupuntura) se atenúa o reduce el efecto negativo del estrés sobre el hígado.
Los autores concluyeron que aunque no se comprenden por completo todas las interacciones entre el estrés y el hígado, parece que el estrés ocasiona un impacto negativo sobre la progresión de las enfermedades hepáticas. Además, señalaron que es necesario identificar el vínculo entre los trastornos hepáticos y el estrés para que "los médicos y los demás profesionales de la salud puedan tratar la hepatopatía ayudando a los pacientes a aprender técnicas de relajación y estrategias para sobrellevar mejor su problema".
Es importante que las personas que viven con la hepatitis C sepan todo esto para mantener la mente, el cuerpo y el hígado sanos. Es interesante señalar que la emoción vinculada al hígado según la medicina tradicional china es la ira. El estrés, la depresión y el enojo pueden ir de la mano. Existen muchas estrategias para mejorar el estrés, como la meditación, el yoga, la oración y la acupuntura, por citar solo algunas. Los grupos de apoyo para personas con hepatitis C también pueden ser útiles porque permiten hablar de los complejos aspectos que rodean a las enfermedades crónicas como la hepatitis C. Lo fundamental es que aprender a controlar el estrés debe ser una prioridad para todas las personas que viven con la hepatitis C.
Fuente:
"Does Stress Exacerbate Liver Disease?," Yoichi Chida, Nobuyuki Sudo y Chiharu Kubo. Journal of Gastroenterology and Hepatology 21 (2006) 202-208