GRUPO OTIMISMO DE APOIO A PORTADORES DE HEPATITE C
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19/09/2005
Depressão no tratamento da hepatite C
Diversos estudos mostram que a depressão pode alterar o curso normal e o prognostico de varias doenças, situação também constatada no caso da hepatite C. Nos indivíduos infectados com hepatite C, quando a depressão e diagnosticada por psiquiatras ou psicólogos chega a atingir entre 15% e 60% dos portadores.
A depressão e o principal fator limitante no tratamento, seja pela exclusão previa dos pacientes ou pela depressão que acontece durante o tratamento. O tratamento de pacientes com transtornos psiquiátricos pode ser altamente perigoso, colocando o paciente em risco de vida. Assim, e comum observar que a depressão e considerada uma contra-indicação para o tratamento.
Porem diversos estudos recentes demonstram que a depressão não e uma contra-indicação se o paciente e acompanhado com recursos e apoio psiquiátrico e dentro de uma perspectiva multidisciplinar de atendimento. Pela importância do tema, neste artigo vou comentar dois estudos publicados ultimamente.
Um deles foi realizado na Emory University e no Weill Medical College da Universidade de Cornell nos Estados Unidos no qual estudaram uma possível relação entre os sintomas de depressão e as possibilidades de se conseguir a resposta sustentada (cura) com o tratamento de interferon e ribavirina. O estudo compreendeu 102 pacientes os quais foram tratados com interferon peguilado alfa-2b (1,5 ug/kg/semana) e ribavirina (800 mg/dia ou em função do peso, entre 800-1400 mg/dia) durante um período mínimo de seis meses, dependendo do genótipo. A resposta sustentada foi obtida por 54,9% do total de pacientes incluídos no estudo.
Para medir a depressão foi utilizada uma escala aceita pela psiquiatria, de nome Zung Self-Rating Depression Scale (SDS), sendo observado que aqueles pacientes que durante o tratamento apresentaram um incremento nos pontos da escala SDS apresentaram um índice inferior de resposta terapêutica. A maior depressão menor resposta terapêutica.
A percentagem de pacientes que conseguiram a cura da hepatite C foi de 34% naqueles em que o índice na escala SDS aumentou mais de 20 pontos, chegando a uma resposta terapêutica de 59% no grupo que teve um incremento entre 10 e 19 pontos e de 69% de resposta terapêutica no grupo em que o incremento na depressão foi inferior aos 10 pontos.
Os autores concluem que antes de se indicar o tratamento o paciente deveria ser avaliado por um psiquiatra ou psicólogo para se realizar uma avaliação do estado de animo e se observado alguma depressão ou tendência depressiva, receber antecipadamente o tratamento correto. Este estudo se encontra publicado em Brain Behav Immun 2005; 19(1): 23.
Um outro estudo realizado na Alemanha e publicado no Journal of Hepatology (2005; 42: 793-798) coordenado pelo Dr. M. Shaefer mostra a importância de prevenir a depressão antes de iniciar o tratamento, pesquisando a eficácia do uso do antidepressivo citalopram na prevenção da depressão em pacientes que apresentam antecedentes deste tipo e que receberam tratamento com interferon peguilado e ribavirina.
Os pacientes em tratamento foram observados a partir de dois grupos iguais, ambos com 11 pacientes. Um deles com antecedentes depressivos e um outro sem este tipo de antecedentes. O uso do citalopram foi associado a uma menor incidência de depressão durante os primeiros seis meses do tratamento da hepatite C, se encontrando 14% de pacientes com sintomas depressivos nos pacientes recebendo o citalopram contra 55% em pacientes sem a administração do antidepressivo.
Pacientes que não recebiam o tratamento antidepressivo e durante o tratamento com interferon apresentaram depressão também apresentaram melhora no quadro depressivo ao passar a receber o citalopram. Os resultados apresentam algumas limitações já que se trata de uma amostra pequena e não aleatória. Porem o resultado coincide com outros estudos similares já publicados.
Concluem os autores que o tratamento preventivo de prováveis transtornos depressivos, com auxilio de um psiquiatra, em forma multidisciplinar conjuntamente com o médico que cuida da hepatite C do paciente parece ser eficaz na prevenção da depressão durante o tratamento com interferon.
GRUPO OPTIMISMO DE AYUDA A PORTADORES DE HEPATITIS C
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19/09/2005
Depresión en el tratamiento de la hepatitis C
Diversos estudios muestran que la depresión puede alterar el curso normal y el pronostico de varias enfermedades, situación también constatada en el caso de la hepatitis C. En los individuos infectados con hepatitis C, cuando la depresión es diagnosticada por psiquiatras o psicólogos llega a alcanzar entre 15% y 60% de los portadores.
La depresión es el principal factor limitante en el tratamiento, sea por la exclusión anterior de los pacientes o por la depresión que acontece durante el tratamiento. El tratamiento de pacientes con trastornos psiquiátricos puede ser altamente peligroso, colocando el paciente en riesgo de vida. Así, es común observar que la depresión es considerada una contraindicación para el tratamiento.
Pero diversos estudios recientes demuestran que la depresión no es una contraindicación si el paciente es acompañado con recursos y apoyo psiquiátrico y dentro de una perspectiva multidisciplinar de servicio. Por la importancia del tema, en este artículo voy a comentar dos estudios publicados últimamente.
Uno de ellos fue realizado en la Emory University y en el Weill Medical College de la Universidad de Cornell en Estados Unidos en el cual estudiaron una posible relación entre los síntomas de depresión y las posibilidades de conseguirse la respuesta sostenida (cura) con el tratamiento de interferón y ribavirina. El estudio comprendió 102 pacientes quiénes fueron tratados con interferón pegilado alfa-2b (1,5 ug/kg/semana) y Ribavirina (800 mg/día o en función del peso, entre 800-1400 mg/día) durante un período mínimo de seis meses, dependiendo del genotipo. La respuesta sostenida fue obtenida por 54,9% del total de los pacientes incluidos en el estudio.
Para medir la depresión fue utilizada una escala acepta por la psiquiatría, de nombre Zung Self-Rating Depression Scale (SDS), siendo observado que aquellos pacientes que durante el tratamiento presentaron un incremento en los puntos de la escala SDS presentaron un índice inferior de respuesta terapéutica. A mayor depresión menor respuesta terapéutica.
El porcentaje de pacientes que consiguieron la cura de la hepatitis C fue del 34% en aquéllos en que el índice en la escala SDS aumentó más de 20 puntos, llegando a una respuesta terapéutica del 59% en el grupo que tuvo un incremento entre 10 y 19 puntos y del 69% de respuesta terapéutica en el grupo en el que el incremento en la depresión fue inferior a los 10 puntos.
Los autores concluyen que antes de indicarse el tratamiento el paciente debería ser evaluado por un psiquiatra o psicólogo para realizarse una evaluación del estado de ánimo y si observada alguna depresión o inclinación depresiva, recibir anticipadamente el tratamiento correcto. Este estudio se encuentra publicado en Brain Behav Immun 2005; 19(1): 23.
Un otro estudio realizado en Alemania y publicado en el Journal of Hepatology (2005; 42: 793-798) coordinado por el Dr. M. Shaefer muestra la importancia de prevenir la depresión antes de iniciar el tratamiento, investigando la eficacia del uso del antidepresivo citalopram en la prevención de la depresión en pacientes que presentan antecedentes de este tipo y que recibieron tratamiento con interferón pegilado y ribavirina.
Los pacientes en tratamiento fueron observados desde dos grupos iguales, ambos con 11 pacientes. Un de ellos con antecedentes depresivos y otro sin este tipo de antecedentes. El uso del citalopram fue asociado a una menor incidencia de depresión durante los primeros seis meses del tratamiento de la hepatitis C, se encontrando 14% de pacientes con síntomas depresivos en los pacientes recibiendo el citalopram contra 55% en pacientes sin la administración del antidepresivo.
Pacientes que no recibían el tratamiento antidepresivo y durante el tratamiento con interferón presentaron depresión también presentaron mejora en el cuadro depresivo al pasar a recibir el citalopram. Los resultados presentan algunas limitaciones ya que se trata de una muestra pequeña y no aleatoria. Pero el resultado coincide con otros estudios similares ya publicados.
Concluyen los autores que el tratamiento preventivo de probables trastornos depresivos, con auxilio de un psiquiatra, en forma multidisciplinar junto con el médico que cuida de la hepatitis C del paciente parece ser eficaz en la prevención de la depresión durante el tratamiento con interferón.